Del 5 al 23 de diciembre, más de 4.300 artistas locales participaron en la segunda edición de Navidad es Cultura, una apuesta de la Alcaldía Mayor de Bogotá que brindó más de 670 actividades entre las que se destacaron tres grandes espectáculos de talla mundial, conciertos, un desfile por la carrera séptima, alumbrado público, novenas, ferias gastronómicas, ciclovía nocturna, entre otros espacios para disfrutar esta época del año.
Por: Roberto Quiroga B. – Director revistalgbti.com
Una experiencia inolvidable
Con Navidad es Cultura 2025, la Administración Distrital, bajo el liderazgo de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, invitó a la ciudadanía a imaginar la Bogotá que sueña, a construir el futuro que merece y a expresarlo a través del arte, la creatividad y la unión.
Fueron 18 días cargados de luz, arte y conexión que celebraron la diversidad y riqueza cultural que caracteriza a la capital del país, convirtiendo cada rincón en una experiencia inolvidable.
Con una programación pensada para todo tipo de público con actividades en cuadras, barrios, plazas y parques, que fueron desde grandes espectáculos de talla mundial que mezclaron artes escénicas, tecnología, luces y sonidos de altísima calidad, hasta novenas que celebraron la tradición, la gastronomía, el encuentro y los lazos vecinales.

Desfile de comparsas el Día de las velitas
Sin duda, una de las fechas más importantes de las fiestas navideñas es el Día de las Velitas, el 7 de diciembre, que este año vino cargado con una vibrante oferta cultural que comenzó con el tradicional Desfile de Comparsas en el que desde las 3:30 pm más de 1.000 artistas recorrieron la carrera séptima desde la Plaza Cultural La Santamaría hasta la Plaza de Bolívar, donde se presentó el Coro Filarmónico Infantil de la Filarmónica de Bogotá y La Real Charanga.
Miles de ciudadanos fueron testigos de una puesta en escena donde la identidad de los barrios y la inclusión de todas las formas de vida fueron las grandes protagonistas.
Un recorrido por la identidad de nuestros barrios
El desfile no fue solo un evento estético, fue un ejercicio de apropiación del espacio público. Partiendo de La Santamaría –un lugar que hoy dejó su pasado oscuro a través de las artes–, las agrupaciones recorrieron la carrera Séptima portando trajes multicolores, coreografías vibrantes y mensajes de paz.
Más de una veintena de comparsas representaron las localidades de la ciudad, desde Usme hasta Suba, trayendo consigo las historias y los sonidos de sus territorios.
La diversidad cultural: El factor del éxito
El éxito rotundo de este desfile radicó en su capacidad de ser un espejo de la Bogotá real: una ciudad múltiple, pluriétnica y diversa. La diversidad cultural fue el hilo conductor que permitió que comunidades étnicas, jóvenes, personas mayores y, por supuesto, la población LGBTIQ+, se fundieran en una sola celebración.

“Cuando la diversidad se toma la calle, el miedo desaparece.
Ver comparsas que integran el orgullo de ser quienes somos
con nuestras tradiciones populares es la prueba reina
de que Bogotá es una ciudad que abraza todas las identidades”.
Al llegar a la histórica Plaza de Bolívar, el desfile se transformó en un gran encuentro ciudadano. La diversidad de ritmos contó con la presencia del Coro Filarmónico Infantil de la Filarmónica de Bogotá y La Real Charanga, que mantuvieron la energía en lo alto, cerrando con un mensaje de unidad en una de las noches más importantes del año para las familias colombianas.
De esta forma, Barrios Vivos dejó claro que la cultura es el tejido que nos une. Bogotá no es sólo un conjunto de edificios, es un organismo vivo que, a través del arte y la cultura, respira respeto por la diferencia.
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