Día Internacional de la Memoria Trans: Colombia entre el dolor, la resistencia y la esperanza

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Cada 20 de noviembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Memoria Trans, una fecha para honrar a las personas trans asesinadas por el odio, la discriminación y la exclusión. En Colombia, esta jornada adquiere un significado profundo: es un llamado urgente a la justicia, la visibilidad y el reconocimiento de una comunidad que, pese a la violencia, sigue transformando el país.
Por: revistalgbti.com

20 de noviembre: Un compromiso contra el olvido

Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Memoria Trans, una fecha que nació para honrar la vida de Rita Hester, una mujer trans afroamericana asesinada en 1998, y que hoy se ha convertido en una jornada global de duelo, resistencia y visibilidad. Esta fecha no es sólo para recordar a quienes han sido arrebatados por la transfobia, sino para reafirmar el compromiso colectivo de luchar por una existencia digna y segura de todas las personas trans.

Para revistalgbti.com, esta conmemoración es un llamado a la acción: no hay verdadero avance social mientras la violencia sistemática siga cobrando vidas en razón de la identidad de género.

Cifras alarmantes: la crueldad de una violencia que no cesa

La población trans, especialmente las mujeres trans, enfrenta una de las tasas de violencia más altas del mundo. Los asesinatos de personas trans son actos de violencia selectiva motivados por la transfobia y el odio, que buscan enviar un mensaje de terror a toda la comunidad.

En Colombia, si bien los activistas han logrado que se visibilicen más casos, la realidad sigue siendo alarmante, los homicidios se caracterizan por el alto grado de sevicia y la impunidad.

En lo que va de 2025, cada mes han sido asesinadas en promedio 8 personas trans en Colombia, según reportes recientes. Esto representa una escalada preocupante de los crímenes de odio, especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali. La Red Somos reveló que 175 personas LGBTIQ+ fueron asesinadas en 2024, y que el 30 % de estos crímenes ocurrieron en la capital.

Uno de los casos más dolorosos fue el de Sara Millerey, mujer trans asesinada en Bello, Antioquia; su muerte, ampliamente difundida en redes y por los medios masivos, evidenció la brutalidad de la transfobia y la negligencia institucional.

La lucha por la dignidad y los derechos

A pesar de la violencia, la lucha trans ha generado avances históricos en Colombia, demostrando una resiliencia inquebrantable. Frente a esta realidad, el movimiento trans colombiano ha respondido con organización, arte, activismo y propuestas legislativas. Estos son algunos de los logros resultado directo de la movilización constante en las calles y en los estrados judiciales:

  • Cambio de nombre y sexo en los documentos: La despatologización de las identidades trans ha sido un logro fundamental. La Circular 003 de 2015, de la Superintendencia de Notariado y Registro, simplificó el proceso para que las personas trans mayores de edad puedan cambiar la casilla del componente sexo y su nombre en el registro civil sin necesidad de un proceso judicial engorroso.
  • Sentencias constitucionales: La Corte Constitucional ha emitido fallos claves que garantizan derechos en salud, educación y laboral. La jurisprudencia colombiana ha sido enfática en proteger la identidad de género como un derecho fundamental.
  • Inclusión de la identidad de género en el Formulario Único de Afiliación al Sistema de Salud.
  • Reconocimiento de la categoría “trans” en los censos y estudios oficiales.
  • Participación en Mesas de Política Pública LGBTIQ+ en varias ciudades.

Además, se está luchando por:

  • La Ley Integral Trans, que garantice acceso a salud, educación, empleo y reconocimiento legal.
  • Protocolos contra la discriminación en instituciones públicas y privadas.
  • Justicia para los transfeminicidios, con investigaciones efectivas y sanciones ejemplares.

Referentes que inspiran

A pesar de los obstáculos, muchas personas trans han logrado abrir caminos en distintos ámbitos, veamos algunos ejemplos: (ofrecemos disculpas a quienes han realizado un gran trabajo, pero no se mencionan aquí)

  • Laura Weinstein (QEPD): Activista y directora de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans (GAAT), impulsó políticas públicas y visibilidad trans.
  • Brigitte Baptiste: Bióloga, académica y actual rectora de la Universidad EAN, reconocida por su liderazgo ambiental y por romper estereotipos de género.
  • Sasha Robledo: Emprendedora y artista trans que lidera proyectos de moda con enfoque social en Medellín.
  • Camila Esguerra: cantante y activista, ha usado su voz para promover el respeto a la diversidad desde la música.
  • Daniella Franco Líder social y activista que ha impulsado procesos de reconocimiento y derechos para mujeres trans.

Y las personas trans que trabajan pero que no figuran

Obviamente, además, están las personas trans que, desde su localidad, desde su barrio, desde su nicho, muchas veces sin que se reconozca su trabajo, generalmente perseguidas y acosadas, luchan por los derechos del colectivo, son las personas anónimas que no aparecen en los grandes medios de comunicación porque para ellos esto no es importante, no es una noticia amarillenta relacionada con un asesinato. En revistalgbti.com queremos rendirles este mínimo reconocimiento.

Emprendimientos

El emprendimiento es un acto fundamental de resistencia económica para la población trans. Forzadas históricamente a la informalidad y a menudo excluidas del mercado laboral formal debido a la persistente discriminación, muchas personas trans han optado por generar sus propios ingresos y espacios de trabajo.

Estos emprendimientos –que abarcan sectores desde el diseño, la belleza, la gastronomía, grupos artísticos y culturales, marcas de ropa, artesanías, establecimientos para socialización, clubes deportivos, consultoría, etc.– no solo son una vía hacia la autonomía, la dignidad y la seguridad económica, sino que representan un aporte directo a la economía del país. Esta diversidad de oferta de servicios demuestra una capacidad de innovación y resiliencia que debe ser activamente visibilizada y apoyada con políticas públicas de financiación y formalización.